–O me quieres o no me quieres -le dijo, con desesperación.
Ella se quedó sin habla,
sabiendo que cometía el error más grande de su vida.
Sin vuelta atrás,
con portazo de despedida.
–O me quieres o no me quieres -le dijo, con desesperación.
Ella se quedó sin habla,
sabiendo que cometía el error más grande de su vida.
Sin vuelta atrás,
con portazo de despedida.
L’impacte emocional del rebuig és brutal.
I la por a deixar-nos encisar per l’amor, de vegades, ens fa perdre l’oportunitat de viure’l.